sábado, enero 28, 2012

Carlos Barbarito. Ya no están, pasaron, quedaron atrás, muy lejos...




Ya no están, pasaron, quedaron atrás, muy lejos.

El primer relámpago y el primer trueno,  la primera  lluvia.

Aquel ejemplar de Alicia, con sello en tinta negra

y una tarjeta con una fecha subrayada, perentoria.

María Callas, antes del dolor punzante en el costado,

de la tardía ayuda, de la urna robada, del Egeo.

Mi certeza de que moriría joven, más joven aun que Keats.

Mis ojos, antes de que conocieran el mar.

Mi madre y yo, una noche, debajo del cielo de las Acuáridas.

martes, enero 17, 2012

Gabinete




                                     
David Fokos, Eight Rocks and a Stone, Chilmark, Massachusetts, 2000


          Dos ciudades exactamente iguales, una en la costa y otra sumergida.  Lo único que las diferencia es el sonido de las campanas de sus iglesias, al propagarse por el aire y por el agua.



          Dos aves, una ciega. Las dos cantan pero el canto del ave ciega se asemeja a un repetido y obstinado golpe de martillo sobre un metal que proviene del fondo de la tierra, al que sólo llegan las raíces.



          Desherbar y luego dormir mientras la hierba crece de nuevo, más densa y más alta.



          Mira por la ventana y sólo ve oscuridad.  Piensa que en la oscuridad hay gusanos que barrenan la madera y bestias que hunden en el suelo sus afiladas pezuñas. Piensa en  gusanos y pezuñas, barrenando y penetrando en la oscuridad, detrás de la ventana. Y así cada noche, desde que recuerda, sin animarse a abrir la ventana, a saltar afuera para confirmar o no lo que desde siempre supuso. Me pregunto cuál verdad le sería más terrible.



(de Materia desnuda, inédito)


[1] Como una alegría sin cuerpo cuya carrera acaba de nacer. (To a skylark)

viernes, enero 13, 2012

¿Esto fue todo? ¿Y ahora?...


Fotografía de Sylvia Plachy
 
¿Esto fue todo? ¿Y ahora?
¿Una larga conversación silenciosa
con la única, constante figura del tedio?
¿Para qué entonces la casa, sus aleros,
la claridad intangible en el dorsal de las horas,
el antepecho, las ropas recogidas
antes de la tormenta, el esmero del cartógrafo
ante la precariedad del mundo:
materia que no gana densidad, fluye 
por un instante y, luego, prescribe o se disocia?
¿Con qué hilos tejer la novedad,
al menos una sombra casi música,
al menos una línea de tiza en el asfalto,
al menos un instante sin tutela ni desdicha?

(de Falla en el instante puro, inédito)

sábado, enero 07, 2012

La magie d´un peigne

Valeria Zapata Passer, La dama que se peina 



Se peina con sagrada lentitud luego del baño almendrado que la salvó del sueño con dragón que regresará sin falta por la noche. Se peina desde un retrato encontrado por azar dentro de un libro con grabados ingenuamente eróticos. Se peina en un día sin lluvia, cargado de pavorreales, de panales, de limones maduros. Se peina en un día de lluvia, sobre la mesa un plato con nuez moscada, otro plato con mostaza, otro plato con harina leudante. Se peina en prosa y en poesía, en silencio, más allá, lejos, gritos y andamios, gatos que se estiran, arañas que tejen y mujeres que destejen, amantes que ascienden abrazados y  dando giros hacia la Luna. Se peina, no sabe que su perfil ya está en la cara de las monedas, en los muros de París y Damasco, grabado en los testimonios de los que regresan de las junglas, del fondo del océano.

           Se peina.



Una problemática descripción


Leonor Fini por George Platt Lynes

A Leonor Fini



          ¿Cómo es esa mujer? Un ascenso de humo desde un animal puro en sacrificio, extendido sobre una piedra blanca. No es así. Es una dulce mordedura en el tobillo, cuando se está descalzo sobre la hierba. No. Es un pasaje de Saint John-Perse leído en un cuarto con ventana al mar y en el mar, delfines. No, no. No es así. Es pan cortado, en una bandeja, para ser servido a comensales en el claro de un bosque. No y no. Es apaciguamiento luego del enojo, plácido sueño al cabo de la aventura. Pero no. Es isla rocosa en su costa y en medio hierba como algodón. Tal vez, Sirio en una medianoche de verano.  No. Es esponjoso fondo oceánico. O un relámpago. O un cereal que se mece con la brisa. No, así no es ella. ¿Un jardín, un ave que trina desde una azotea, una tormenta a tiempo, antes de la sequía?

          ¿Cómo es ella?