lunes, julio 11, 2011

Carlos Barbarito. Es inútil trabar la puerta, cerrar...

Reuters.



Es inútil trabar la puerta, cerrar
la ventana, detener el reloj,
cambiar la voz por el ladrido,
enmascararse, endiosar
a hombres con cabezas de perros,
a perros con cabezas de hombres,
tratar de evitar que el pájaro muerto
se pudra sobre la tierra;
es en vano encender un fósforo
detrás de otro en plena noche
para que parezca que es de día,
dormir con los ojos abiertos,
dormir con un ojo abierto,
prefijar la vida, de los otros
y de uno mismo, hacer
comercio con el olvido
para salvar al menos
de su rostro, ahora remoto,
un mínimo brillo,
un mínimo gesto.

martes, julio 05, 2011

Ileana Andrea Gómez Gavinoser, Retrato del poeta argentino Carlos Barbarito, Buenos Aires, copyright,2011.
de "Retratos de Artistas Contemporáneos"

Ileana Andrea Gómez Gavinoser. "Retratos de Artistas Contemporáneos"

He venido realizando estos retratos de artistas argentinos y latinoamericanos, desde hace varios años. La magia que se creó entre mi cámara y los retratados está presente aquí, en estas tomas en las que intenté reflejar mi cariño y mi valoración por todas estas personas. Todos ellos son grandes artistas y artistas emergentes, cada cual en su disciplina artística. La foto, si es buena, busca la trascendencia, no por la fama, sino por el reconocimiento que le debemos a estos grandes anónimos que el portfolio intenta dar a conocer. Cada uno de ellos se lo merece como seres humanos y como artistas.

Ojalá que el espectador de estas fotografías abra una ventana a estos seres como yo intenté retratar con la cámara.

Ileana Andrea Gómez Gavinoser (copyright,2011)

Carlos Barbarito. Todos duermen menos uno: penetra...

Jan Saudek.



Todos duermen menos uno: penetra
la espesura, un ojo abierto
para lo que surge y otro ojo,
aun más abierto, para lo que declina.
Al cabo, tal vez, por fin,
sabrá por qué álgebra o magnetismo
se endereza cuanto existe
hacia el fondo del fruto,
hacia el vientre donde se concentran,
encadenados, los cuatro ríos
del Paraíso. Más allá
del mero gusto, del simple esbozo,
del roce del plomo con su hilo
sobre la laca y el vidrio,
se sumerge con los ojos abiertos
mientras los demás duermen,
cada cual en su cama, inmóviles.