sábado, mayo 21, 2011

Carlos Barbarito. Se nubla la visión en la distancia...

James Leader






Se nubla la visión en la distancia,
por más que abra los ojos
se nubla la visión más allá del último árbol,
la última casa. Se disipa
un rostro en la bruma, ese rostro,
por más que cierre el puño,
se obstine, pugne, se resista.
Caen, en silencio, la primera constelación,
el primer amanecer, la primera mañana,
cuando creyeron poder interpretar
la señal en la borra del café
-para siempre, se dijeron-.

jueves, mayo 19, 2011

Carlos Barbarito. Dos poemas recuperados






Modigliani

Bebe porque tiene sed

y porque tiene sed se mancha.

Su dios es pequeño,

muere cada otoño antes que las hojas.

En cada tela, un desnudo.

La cabeza hacia un lado.

Golpea el vidrio un viento:

¿quién detendrá su furia,

quién acariciará la frente de ese potro,

quién tocará una a una las cuerdas,

un sonido en progreso

en dirección a cierto amor,

a cierta isla cimentada en calma?

William Orpen



Los animales vienen a su encuentro...

Los animales vienen a su encuentro.

Le ladran, mugen, balan,

gruñen, pían, chillan.

Le lamen las manos y la cabeza.

Algunos, los que tienen brazos, la abrazan.

Otros le pasan sus lomos por las piernas.

Un sueño de niño, sin sobresalto.

La vida tal cual es, desnuda, sin artificio.

miércoles, mayo 18, 2011

Carlos Barbarito. Y yo, ¿qué llevo, oculto, dentro de mí..?

Ernst Haas



Y yo, ¿qué llevo, oculto, dentro de mí?
¿Un pez ciego, aplastado por el peso,
solo en el abismo? ¿La piedra
de la locura, un jardín devastado,
una presa que huye del depredador
o del fuego, un bufón
que no hace reír a nadie?
¿Un oscuro drama que persiste,
clavado con clavo de bronce,
una antigua risa que no alegra,
un ala de ave sin el ave
puesta en un plato?
¿Qué llevo, qué contengo,
qué me habita? ¿Por qué
el día con su noche
me imanta hacia la grava,
lejos de toda belleza,
los cien soles, las nebulosas?

lunes, mayo 16, 2011

Cuatro fotos de Ileana Gomez Gavinoser, Plaza del Lector, Buenos Aires, 13 de mayo de 2011




miércoles, mayo 11, 2011

Carlos Barbarito. No recuerda quién es. Del día…

Larrie Thomson


No recuerda quién es. Del día
las horas se apilan
como maderas húmedas
en un depósito oscuro e ignoto.
Del ave perduran sólo el espolón,
una tibia. Del cincel,
el desleído eco, lo fijo e inefable.
No recuerda si ayer
ardió el carbón, si el aire
registró una mínima oscilación,
si la aguja se movió
un poco más allá del cieno,
el artificio. ¿Qué
pudo engendrar la noche de anoche,
papel de seda contra el metal inmutable?
¿Qué pudo traer el alba,
siquiera un reflejo,
un fermento, un perfil a contraluz?
Se esfumaron, de repente,
ante sus ojos, el diseño,
las caras, los lugares vistos
y entrevistos, la huella hacia el número,
el puerto, el giro de la peonza,
la espera por el rayo, el metrónomo.
¿Habrá perdón, hoja de limón
o cerezo al borde de la cama,
en el futuro, improbable despertar?
¿Por qué el despojo,
el clavo en el alma del péndulo,
la súbita elevación
de lo que carece de porvenir, de oficio?