miércoles, abril 06, 2011

Carlos Barbarito. Un diente perforado a la luz del ojo nocturno…

Jerry Uelsmann




Un diente perforado a la luz del ojo nocturno
y, entre los pliegues, una bondad que no ofrece respuesta.
Quizás una mosca sobrevuele lo que queda;
yo ahora la aparto de mi boca
y la ola me devuelve confuso a lo que creía polvo.
Mi hermano no vino. Quedó
allá, donde se acumula la hierba vomitada por las bestias.
Se hiela su mano lejos de la mía
y ningún vertedero o máscara lo sostiene.
Se pudre la pregunta en la orilla desierta.
Se agita el sueño en su inútil marchita pompa.
El viento barre los últimos restos.
No habrá carro dorado, especie en manada,
cabeza que no se incline hacia lo efímero.
Y divaga en su locura, sin freno,
por el aire de mi aire, la evidencia.