viernes, abril 22, 2011

Carlos Barbarito. Dos poemas

Ralph Eugene Meatyard




Digo motor de belleza y es, apenas...



Digo motor de belleza y es, apenas,
una cuantas hojas secas, en desorden,
pongo el foco en el constante vacío
de espalda y muslo y digo deseo,
espesa sed tendida más allá del humo
y la niebla. Digo viento
y es aire quieto, y también digo
algodón, seda, terciopelo
y sólo se pasea, de polo
a polo, el desnudo.


Un temblor en la hora ciega...



Un temblor en la hora ciega.
Un no pude inscrito en una ventana
que no da a parte alguna (lejos,
más allá de certeza y constancia,
un animal echará por su boca la espuma.)
Un árbol arrancado antes de ser árbol.
Una hoja sin dorso ni nervadura.
Un tránsito inmóvil, de sombra a sombra.
¿Qué pasó? ¿Un error, una falta grave
como un tajo en el cielo,
una linterna que alumbró
la arruga del verbo y no su nudo?