viernes, septiembre 10, 2010

Luis Benitez. ¡No, mi Dios! ¡Otra antología de poesía argentina!

¿La poesía nacional, se está convirtiendo en un microrrelato?
Son conocidas mis diferencias respecto de lo realizado por el Lic. Monteleone, sobre lo que ya me expresé dilatadamente, resaltando el respeto que siento por la obra y la persona de cada uno de los incluidos en el volumen 200 años de poesía argentina. Del mismo modo que creo, pese a que hayan surgido algunas opiniones en contra, que la diputada tucumana que propuso declarar el volumen de Alfaguara como “de interés legislativo”, en definitiva estaba contribuyendo a resaltar el papel de la poesía argentina en nuestra sociedad, nada menos que al fundamentar su pedido en que la aparición de un libro titulado 200 años de poesía argentina era entendible como “un homenaje a la Revolución de Mayo” en medio del Bicentenario: nuestra sufrida poesía argentina, antes entendida como un género prácticamente marginal.
Supuse que ello iba a dar el positivo saldo de una razonada discusión entre pares, pero aprecio que el asunto no deja de estar manchado aquí y allá por agrios enfrentamientos, que no creo que lleven algún beneficio al género. Ahora, con el mayor estupor, y en coherencia con lo que antes expresé, me veo en la paradójica instancia de “defender lo establecido por el Lic. Monteleone”, al compararlo con la antología de poesía argentina recientemente editada por Visor, en España, 560 páginas, una colección dirigida por García Montero, donde la compiladora reduce un siglo de poesía argentina a... ¡33 poetas! La obra es: La Poesía Argentina del Siglo XX. Creo que es injusto no sólo con los autores que no están incluidos en 200 años de poesía argentina; también con los que sí lo están en la obra de Monteleone, definitivamente. ¿Es que se está reduciendo la poesía argentina a un microrrelato? ¿No alcanzan 560 páginas para incluir una visión más realista de la poesía argentina del siglo XX? Esta es la nómina, tan breve, que puede copiarse aquí sin mayor esfuerzo: Raúl González Tuñón, Amelia Biagioni, Alberto Girri, César Fernández Moreno, Jorge Leónidas Escudero, Roberto Juarroz, Leónidas Lamborghini, Raúl Gustavo Aguirre, Juan Gelman, Horacio Castillo, Santiago Sylvester, Diana Bellessi, Néstor Perlongher, Jorge Boccanera, Héctor Freire, Osvaldo Picardo, Fabián Casas, Enrique Molina, Jorge Calvetti, Edgar Bayley, Olga Orozco, Joaquín Giannuzzi, Mario Trejo, Francisco Madariaga, Alfredo Veiravé, Gianni Siccardi, Alejandra Pizarnik, Hugo Mujica, Arturo Carrera, Daniel Samoilovich, Abel Robino, Alejandro Schmidt y Macky Corbalán. Estos nombres y obras forman parte, indiscutiblemente, de la poesía argentina. Mas son tantos los nombres que faltan en ese más que medio millar de páginas que, insisto, me veo en la obligación moral de cuestionar por qué no figuran en esta obra aquellos que incluyó Monteleone -además de otros que no incluyó- que bien ganado tuvieron su espacio en esa selección, como remarqué ya en mi artículo Carta abierta al lector de poesía argentina. No puedo hacer un listado sin ser injusto, pero no entiendo por qué no están en una obra llamada La Poesía Argentina del Siglo XX, por ejemplo, Bustriazo Ortiz, Víctor Redondo, Susana Villalba, Concepción Bertone, María Elena Walsh, Paco Urondo, María del Carmen Colombo, Aldo Luis Novelli, Ricardo Rubio, la Andruetto; remarco, apenas por dar algunos nombres de los mejores de la poesía argentina, que el Lic. Monteleone sí incluyó, ciertamente con mejor criterio que la Dra. Ferrari, aunque a Monteleone se le hayan quedado en el tintero tantísimos otros.

Luis Benítez
Buenos Aires, 9 de septiembre de 2010