viernes, julio 17, 2009

Carlos Barbarito. A lo que ya no respira, todo...

A lo que ya no respira, todo
lo que se asienta y reposa;
a lo que respira todavía,
un cuaderno de anchos márgenes
con nerviosas anotaciones
acerca de chispas, fulgores y olas.
¿Y yo? ¿ Indiferenciado
de mi sombra? ¿ Llama
sin atizador? ¿O tal vez,
aferrado a la primera o última voz
del coro, abriéndome paso
hacia una lejana leña que arde?
¿ Me sostiene una tela burda
o una tela suave, de la India?
¿ De qué antigua escena
con nudos, bordes y hollines convalezco?
¿ O no hay cosa alguna en el fondo,
ni el jadeo de un perro?
Toco el lado frío, frío
que en una mínima porción se concentra;
toco el lado opuesto, luego lo beso:
¿ dónde me sitúo realmente?
¿ En lo que ya no exhala olor?
¿ En lo despojado de gravedad y núcleo?
¿ En lo que aún halla cobijo en la grava?
¿ En lo denso, prieto, consistente?
¿ En lo que adquiere temperatura,
da paso al día, el cielo, las bandadas..?