lunes, marzo 31, 2008

Carlos Barbarito. Grandfatherless

Tarde, en la noche, acude a la memoria.
Su caligrafía, tan morosa como precisa,
en cartas dirigidas más allá de las altas paredes de las olas.
Quiso una vez que la luna girase,
el lado oscuro por entero iluminado.
Quiso una vez que la luna girara.
¿Cuál es el precio del fracaso?
Antes de la losa, la camisa de dormir,
y antes de la camisa,
el último trago en la penumbra.
Lo supo, no es sólo pezón y leche.
Lo supo, no hay milagros.
Nada interrumpe el peso del peso y el peso de la caída.
Nada se detiene en su sed de oquedad y tiempo.
¿Le trajeron víspera, primicia,
zodíaco, el mar, la espiga, una red trenzada
con los dedos de las manos o los pies?
Dio a luz, esto lo sé yo y él tal vez no lo supo,
todavía dura, persiste,
rasga la sarga, raspa el revoque, aún no se adormece.