lunes, septiembre 10, 2007

Stefan Beyst. Prólogo de Les Minutes qui passent, Poietes, Foetz, Louxemburg। Traduction française par Frie Flamend. Préface de Stefan Beyst.

Esta selección de poemas es una introducción excelente a la obra del poeta argentino Carlos Barbarito. En cada uno de sus textos, a menudo breves, concentrados, el poeta nos trasmite su experiencia de existir en este mundo: un penetrante sentimiento atravesado por la transitoriedad. Sentimiento angustioso, donde las imágenes de lo temporal cotidiano se repiten en una escala más amplia: un astro que se apaga o una piedra en la que la primigenia violencia de la expansión cósmica está solidificada. También en la dimensión espacial, la esfera que rodea a cada individuo parece expandirse y descomponerse en innumerables espacios paralelos, en que todo y todos siguen una trayectoria desde el origen al fin en medio de una completa indiferencia. Como la materia está sometida a la gravedad, el viviente está sometido al deseo, con la diferencia de que, en los seres vivientes, el deseo de comer, que implica el sacrificio de otras cosas y seres, no es más que un aplazamiento de la muerte propia, mientras que el deseo de copular -la celebración de la carne que promete liberar de la temporalidad- acaba en el engendramiento de nuevas vidas condenadas a la muerte. El deseo como una culpa, de la que queremos limpiarnos como el diluvio limpia la tierra: la irrefrenable progresión del tiempo incita al deseo a invertir el movimiento en una regresión que engendra las figuras de un contramundo, de una naturaleza mítica: la infancia, la existencia en un mar primordial, la inmortalidad en el paraíso -figuras que no dejan de radiar desde el fondo de este mundo opuesto e invisible-.

Un mismo juego de fuerzas opuestas gobierna el notable lenguaje del poeta. No palabras inusuales o recursos artificiales, sino una reducción de la lengua a un idioma austero y riguroso. Desde el punto de visto del contenido, esta reducción parece lo contrario de la expansión del tiempo y del espacio que describimos antes, pero es, en verdad, una consecuencia directa de aquélla: desde tales perspectivas otras cosas, cargadas de nuevas significaciones, saltan a la vista, desde la perspectiva de la vida cotidiana que nos enmaraña en la densa red del lenguaje ordinario, desde la perspectiva de una poesía que se envuelve en un capullo de artificialidad. También al nivel de la frase y su estructura gramatical se desarrolla -no menos motivada por el contenido- la dicción poética. No por nada el poeta evita la afirmación y la coherencia aparente, y prefiere la enumeración de la incoherencia o la parataxis de lo accidental, el modo condicional, la pregunta, la negación.

No hay vano alarde en esta poesía, no hay indigesta compasión de si mismo, no hay un ciego mirarse al propio ombligo. Precisamente por eso nos afecta profundamente y nos hace sentir como nunca antes angustia y éxtasis- las de existir como individuos singulares en un único momento-. Una épica expandiéndose en dimensiones cósmicas y míticas, la lírica basada en la negación, pero siempre creíble, de Carlos Barbarito.

martes, septiembre 04, 2007

Robert Gurney. Adaptado de Dylan Thomas, The Broadcasts

All I know,
said Dylan,
in 1946,
is that it is
memorable-words-in-cadence
which move
and excite me
emotionally.

And,
once you have got
the hang of it,
it should always be better
when read aloud
than when read silently
with the eyes.




Lo único que sé,
dijo Dylan,
en 1946,
es que son
palabras-memorables-en-cadencia
las que me mueven
y me excitan
emocionalmente.
Y,
una vez
que agarras
el tranco,
siempre debería ser mejor
leerlas en voz alta
que leerlas en silencio
con los ojos.



( Luton Poems, 2005, Verulamium Press, St Albans, 2005. Version española en preparación)

Robert Gurney tradujo además The River and Other Poems (2004)de Andrés Bohoslavsky. Publicó Poemas a la Patagonia en 2004 y Nueve monedas para el barquero en 2005.