martes, agosto 28, 2007

Carlos Barbarito. Un compás todavía lo salva de la ociosidad...

(A José Lezama Lima)


Un compás todavía lo salva de la ociosidad.
Una fiebre, de la indolencia.
Aún lo imanta un agua sin filtrar,
la embriaguez de los insectos
que pueblan los jardines.
Y todavía, renovación del deseo
de sucesivos hallazgos como por arte de magia:
rocío sobre la llave, azafrán,
en el aire de la vigilia un allegreto,
en el agua del sueño el reflejo de una figura,
un corno inglés, Hamlet, el derviche...

viernes, agosto 17, 2007

Carlos Barbarito. En un reparo, con el brillo en la mano...

(A Eduardo Espina)

En un reparo, con el brillo en la mano.
Con lo que se endereza, gana ritmo
como el agua obtiene pulso. Y es Oriente,
factura de hechicería, postal grabada
más allá de lo espejado y momentáneo.
Obtiene lo que irradia, se reitera
en fervores y trenes, besa una boca
de fauno, su lengua, granadas, liturgia.
Qué misterio: se viste y es el desnudo,
en la ropa caída un pliegue de Spinoza,
un pasaje claro que nunca será leído,
un pasaje oscuro, que leerán
los que nunca leyeron, entre centella y centella.
En lo que se transparenta
para dejar ver, más allá de si,
niños entrelazados, parto con música
de cámara, espacio nupcial
que el geógrafo sitúa
donde el médium sitúa
el espíritu recién desgajado de la carne.
Llega y es silbido al que acuden los pájaros.
Agua que, en sobreabundancia,
se extiende a la mirada de los castores.
Allí copulará con la desconocida,
sabrá del caracol y del compás,
llegará, por fin, a tiempo
para trazar una elipse en el aire,
en la seda y en la luz, una parábola.

Entrevista de Gustavo Tissoco a Carlos Barbarito.

¿Qué es para usted la poesía?


Si realmente lo supiera, no escribiría poesía. Si realmente tuviéramos conciencia de lo que significa echarse a dormir y soñar, tal vez no dormiríamos. Además, definir es acotar, limitar. Y eso lo hacen los diccionarios.


¿Podría usted contarnos un poco de su vida, de sus obras publicadas, sus premios, su actividad literaria?


Contar de mis obras, premios y actividades sería fatigoso –hace más de treinta y cinco años que escribo y publico-. No quiero cansar al lector. A quien le interese, hay abundante información en la red. Ahora, acerca de mi vida puedo decir que es tan solitaria como populosa, aunque parezca esto una contradicción. Sí, lo confieso, soy neurótico, algo obsesivo, perfeccionista.


¿Cuándo empezó a escribir? ¿ por qué?


Si mal no recuerdo, a los diecisiete. Supongo que se trató del resultado lógico, o ilógico, de tantos años de lecturas. Aunque hasta ese momento soñaba con ser futbolista o músico.

¿Cómo definiría a su poesía?


Creo que Eduardo Espina, Jonah Gabry, Guillermo Fernández y Yolanda Ortiz Padilla, entre otros, quienes escribieron sobre mis poemas pueden decir de mi poesía mejor que yo. Yo apenas si puedo decir que siempre estoy escribiendo el mismo, interminable poema.


¿Qué autores influyeron en su poética?


Al principio Vallejo; luego Trakl, Michaux, Eliot, Montale, Wallace Stevens, entre otros. Borges, no me olvido de él. Y un sinnúmero de lecturas, algunas de las cuales ni sospecho la influencia que tuvieron en mí, desde alguna crónica de viaje en globo hasta un tratado de física de fines del siglo XIX que me regaló mi abuelo.


¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?


No lo sé. Si no escribo enloquezco.


¿Qué poema elegiría usted si tiene que optar por uno en especial? ¿Por qué?


Mujer con violonchelo. Lo transcribo:


Desde el cuarto contiguo,
madera y metal vibran,
como vibra al unísono su carne.
Sin desnudarse, de todo lo superfluo
se despoja. Armonía
que la hace a quien la crea
una entre todas las cosas
y convierte al resto en un espejo
que con distorsión
la refleja. Ahora
es un final de exilio
sobre cuerdas que regresan
al día anterior a las cenizas;
al oír puedo decir yo soy
en lugar de yo fui
y encontrar presencia
donde reinaba la privación, la falta.


Lo elijo porque en este poema creo logré algo, alguna cosa.


¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?


Creo que maduró, adquirió más consistencia y peso.


¿Para usted se nace o se hace escritor?


Se hace. A fuerza de constancia, trabajo, fatigas, insomnios. Es una labor muy difícil, pero posible.


¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este bello camino de la PALABRA?


No soy de dar consejos. Pero por una vez lo doy. Hay dos caminos, uno, taparse los oídos para no oír los cantos de las sirenas y seguir viaje sin problemas; otro, oírlos y que la nave se estrelle contra las rocas. Alguna vez pensé que el primero era el adecuado. Ahora pienso que el segundo también forma parte de la aventura poética. Las sirenas son hermosas y cantan muy bien. ¿Qué es cada poema si no un estrellarse contra los arrecifes del que se sale herido pero, paradójicamente, más vivo que antes, decidido…a un nuevo poema, a un nuevo naufragio?


¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?


En poesía, no la veo.


Si tendría que recomendar un libro de poesía, prosa, cuento, novela etc ¿Cuáles recomendaría?


Mis libros amados: El pesanervios/El ombligo de los limbos, de Antonin Artaud; Ecuador y Un bárbaro en Asia, de Henri Michaux; La tierra baldía, de T.S. Eliot; Huesos de jibia, de Eugenio Montale; Las olas, de Virginia Woolf; Moires, de Pierre Jean Jouve; El visitante y otras historias, de Dylan Thomas; Trilce, de César Vallejo…Esta lista es incompleta.


¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, ñusleter, blogs etc?


Ahora son esenciales, fundamentales.


Por último ¿Quiere usted agregar algo?


Sí, un pasaje de Pierre Jean Jouve:


No hay nadie en este país. Todo es aquí pérdida, fantasma, ausencia después de la muerte. Ni siquiera existe esa pena de la que hablé. Una vez más se trata de que el terrible conflicto no mate al poeta.

(Publicada en http://entrevistasamispoetascontemporaneos.blogspot.com/)

jueves, agosto 09, 2007

Georg Trakl. Grodek. Traducción de Nicolás González Varela.

En la tarde suenan los bosques otoñales
de las armas mortales, las praderas doradas
y los lagos azules; sobre todo el Sol
se hunde sombrío: la noche abraza
a guerreros moribundos, el salvaje lamento
de sus bocas destrozadas.

Pero callada en el fondo de los prados
nubarrón rojo, donde habita un Dios en cólera,
la sangre derramada, frío de Luna;
Todas las calles acaban en una podredumbre negra.

Bajo el dorado ramaje de noche y estrellas,
por la arboleda silenciosa va la sombra de la Hermana vacilando,
para saludar el espíritu de los héroes, las cabezas sangrantes;
y suaves resuenan en los juncos oscuras flautas del otoño.

¡Oh, orgullosa tristeza! , sus férreos altares
la caliente flama del espíritu alimenta hoy un violento dolor,
De nietos nunca nacidos.

miércoles, agosto 08, 2007

Carlos Barbarito. Mourir? On ne peut naviguer sur un bateau..Traduit par Chantal Enright et Elina Julia Kohen

Mourir? On ne peut naviguer sur un bateau
en pierre, ni réchauffer la chair
avec de la neige. Mais c’est à peine
un saut, un moment diffus,
un petit débris d’étoile;
à peine un bouton, une fente,
un sel, une goutte de térébenthine.
Se dépouiller, à même le corps, des minutes,
des paupières, des larmes.
Et ne plus avoir d’oreilles pour le coq,
de nez pour le camphre,
de mains pour tout ce qui tombe ou qui se renverse.
Le désir est alors autre, voire inexistant,
le désert s’étend, sans même qu’il ne pleuve.

Carlos Barbarito. En retirant tout le fil...(Traduit par Frie Flamend)

En retirant tout le fil


n’apparaît pas ce qui a été annoncé au bout.


Sinon une nouvelle mort après la mort,


un grain de sel sur la paupière du bien-aimé


.…Et celui qui devait remuer les eaux


et y plonger jusqu’au fond


pour tirer de leurs brasles beaux noyés, tourne


tombé dans un sommeil profond,


autour d’un même axe de silence,de poussière.

martes, agosto 07, 2007

Carlos Barbarito. La herida está en otra parte, no...

La herida está en otra parte, no
donde la supone. De
todos modos, le sangra y le duele.
No está en su mirada,
la de quien ya no espera
ver de nuevo el reflejo de la luz en el agua,
ni en una de sus manos,
la del que ya no ansía encontrar una llave
en la más cerrada espesura.
Está donde no se ve,
donde en sueños no se llega,
donde la creencia más fuerte
no alcanza, la razón
tropieza y se derrumba.
Todo por un no, por un simple no,
más de desdén que de enojo,
salido de una boca que creía,
luego de tantas noches y días, también suya
y que volvía a ser, de nuevo
y ahora para siempre, desconocida y ajena.