miércoles, diciembre 12, 2007

Carlos Barbarito. Enciclopedias

La palabra enciclopedia me remite a Raymond Queneau, novelista, poeta, autor de obras diversas y director, en los 50, de la Enciclopedia de la Pléiade. Queneau cuenta que, a los quince, leyó, de la primera a la última línea, el tomo I del diccionario Larousse de siete volúmenes. En numerosos artículos, entre ellos Presentación de la Enciclopedia y Para volverse enciclopedista, Queneau da cuenta de los riesgos,sinsabores y gratificaciones de emprender la publicación de tales obras. Las palabras loco y locura aparecen en numerosos pasajes. Pero enciclopedia me remite también a la niñez, cuando leía viejos atlas geográficos, diccionarios, enciclopedias y libros de viajes. Todos con un invencible olor a humedad que, lejos de desagradarme, me gustaba. Para mí, ahora lo pienso, era el olor del mundo. En esos volúmenes cabía, en mi cabeza de niño, todo el universo con sus soles, planetas, tierras y aguas, volcanes, plantas, hombres y mujeres, reyes y poetas, obreros. Entonces soñaba con que, algún día, mi nombre estaría entre los de esos pintores, escritores, aventureros, filósofos, profetas, gobernantes y botánicos. No sabía entonces de qué modo, pero estaba seguro de que en alguna de esas páginas, en el futuro, yo habitaría. Acabo de leer que, en una enciclopedia, en la página 900, hay dos líneas que me nombran y nombran uno de mis primeros libros. El volumen es de 1996, de hace once años, y recién lo descubro ahora. Leo:...Carlos Barbarito, autor de Éxodos y trenes, serie de breves poemas de carácter confesional y buen sentido dramático.. Me es imposible explicar lo que sentí cuando me enteré de tal noticia, a la que llegué por azar. Pensé en aquel niño que leía cerca del paraíso, en el patio de tierra, sentado en una sillita de madera y mimbre, y luego cerraba los ojos y viajaba hacia el centro de la tierra, el fondo del mar y Orientes cargados de prodigios y misterios.