martes, noviembre 27, 2007

Marcelo Bordese. Sagrada incertidumbre.

Carlos: celebro tu Poesía (a secas, porque todo adjetivo restaría).
Durante mucho tiempo me pregunté qué me atraía de tu poesía. Las otras noches (qué extraño suena en plural) crei vislumbrarlo: tengo la sensación que nombrás el mundo como si no lo conocieras, cantás el mundo como si no lo entendieras del todo, o mejor aún, como si lo desconocieras. Las circunstancias, sus móviles, los secretos engranajes de la existencia (que los reduccionistas con envidiable tranquilidad llaman azar-destino) te resultan inextricables, y te mueven -por fortuna- a un perenne estupor.
El universo es de naturaleza tantálica, lo sabés, tal vez por eso la poesía es un milagro aparentemente próximo pero siempre inasible, aunque en ocasiones alcanzable.
Carlos Barbarito, tal vez el mundo haya sido hecho para no ser reconocido (Lc 8, 10), producto de una divinidad sabia o sádica; tal vez no toda ignorancia sea oscura; tal vez -y ya con resplandeciente resignación- sólo sea posible cantar la duda.

Noviembre de 2005.