martes, agosto 28, 2007

Carlos Barbarito. Un compás todavía lo salva de la ociosidad...

(A José Lezama Lima)


Un compás todavía lo salva de la ociosidad.
Una fiebre, de la indolencia.
Aún lo imanta un agua sin filtrar,
la embriaguez de los insectos
que pueblan los jardines.
Y todavía, renovación del deseo
de sucesivos hallazgos como por arte de magia:
rocío sobre la llave, azafrán,
en el aire de la vigilia un allegreto,
en el agua del sueño el reflejo de una figura,
un corno inglés, Hamlet, el derviche...