viernes, junio 01, 2007

Elizabeth Delgado Nazario. Sobre Falla en el instante puro, inédito, de Carlos Barbarito

     La verdad es que nunca me han generado verdadero interés los prólogos. Generalmente me los salto y comienzo ya la lectura del autor elegido. Por eso no me molestaré si el lector decide saltarse estas líneas. Sin embargo yo no me las puedo saltar, ya que las estoy escribiendo, y además se trata de un breve comentario provocado por el aprecio a los poemas de Carlos Barbarito.

     Hay poetas que son en la lectura y hay poetas que son en la vida. El nombre de Carlos Barbarito me ha llegado desde varios ángulos de mi entorno y en todos ellos ha habido poetas y amigos que nos han unido cada vez más. Así pues, tal vez muchos concuerden conmigo, el poeta Carlos Barbarito es en la vida. En la vida amiga, la que siempre está atenta escribiendo y escribiendo, ya sea para un simple saludo o para un memorable poema.

     Sin duda la literatura argentina ha tenido y tiene maravillosos textos, poemas, historias, vidas. Las letras argentinas han llegado a varios países como olas, nieve o bruma, es una lluvia realmente de oro. En toda esta vasta recopilación de autores y en toda esta ebullición cultural que vive ahora Argentina nos encontramos con los poemas y palabras de Carlos Barbarito. ¿Cómo abordar su poesía, cómo hacerle un prólogo a ella, si ella misma se explica? Los propios poemas de Barbarito se desenvainan, se desnudan, posan, alimentan a sus lectores, como si fuesen entes vivientes, al igual que lo hubiera tratado Felisberto Hernández en algunos de sus cuentos. Por eso, bien me gustaría hacer un acercamiento a la poesía de Barbarito a la manera de Julio Cortázar, Carta en mano propia, un prólogo a las Novelas y cuentos de Felisberto Hernández. Pero esto ya fue hecho de manera excelente por Cortázar y entonces debo buscar otras palabras.

     Un aspecto esencial de los poemas de Carlos Barbarito es la sencillez, él busca lo sencillo, no lo simple. Lo sencillo es lo más difícil de decir. Bien tenemos el ejemplo del personaje Funes el memorioso, creado por Borges, nombrar lo sencillo es casi imposible. Sin embargo, el poeta Carlos nos acerca al temblor de la sencillez de las imágenes: Para matar basta con un color, ocre o bermejo, sí sólo basta eso, y nada más. ¿Acaso creía usted que matar era más complicado? Los poemas de Carlos a veces parecen explicarnos las cosas más complicadas de la vida en un lenguaje acrobático, con la suspensión del peso, la ligereza de un ave capaz de conquistarnos en el vuelo. Tal vez los poemas de Barbarito se acercan al lector desde una retórica sencilla debido a la imposibilidad de nombrar. Es decir, si la poesía es un oficio de atrapar lo inaprensible por medio de las palabras, en el mero instante, tal vez el más puro y por lo tanto el más volátil, pues debemos usar las palabras también más sencillas, las que la boca alcance a pronunciar ya que:

Toda palabra, apenas pronunciada,
huye lejos, adonde nada ni nadie puede alcanzarla.
No importa cuánto se sepa.
Nadie sabe leer.


     Pero estas imágenes son capaces de encerrar bellas y profundas verdades. Así nos advierte Barbarito sobre la necesidad continua del poeta de seguir en la búsqueda. Y este mismo estado de búsqueda no conduce a imágenes muy cercanas a la lengua pizarkniana. En algunos versos del poemario Falla en el instante puro encontramos discursos como: Un lenguaje al que tal vez sólo yo conozca./ O conozcan ciertos y raros animales, los muertos, sin duda la poeta argentina Alejandra Pizarnik también toma el micrófono prestado algunas veces en este poemario. Y todavía hay metáforas que manifiestan la lectura de Pizarnik en este poemario, pues el poeta sabe bien la importancia del color Azul en la obra de Alejandra y su relación de éste con la locura, como lo expresa el siguiente verso del poema Robert Lowell, aeropuerto de Ezeiza, 1962:

¿Cómo luchar contra la locura,
dolor azul en ninguna y todas partes?


     También me interesaría señalar la relación de la poesía de Carlos Barbarito con el arte, ya sea una pintura o una fotografía. Sin duda sus poemas son sumamente visuales, a veces hasta las enumeraciones funcionan como una descripción de algún cuadro o fotografía pasada o reciente. Esta riqueza hasta cierto punto plástica en los poemas de Carlos guarda cierta relación con sus ensayos sobre arte y literatura. Carlos escribe ensayos poéticos, nos acerca a una pintura como si fuese un poema, y también nos acerca a un poema como si fuese un cuadro, como lo notamos en la prosa poética Francis Bacon incluida casi al final de Falla en el instante puro:

Algunas gotas de tinta trazan muchas letras.
Un poco de plata dorada produce un hilo de longitud grandísima.
Un poco de azafrán basta para teñir un tonel de agua.
Un grano de algalia perfuma una enorme cantidad de aire
.

Así espero cerrar este prólogo para que no se lo salten por ser extenso, pues ya es momento de disfrutar los poemas de Carlos Barbarito.