miércoles, noviembre 01, 2006

CARLOS BARBARITO: RESPUESTAS AL CUESTIONARIO LA INFANCIA DEL PROCEDIMIENTO


1. Podrías contar detalladamente tus ritos en torno a la escritura: si reconoces momentos del día en los que escribís, épocas del año, con determinado luz, sobre determinado papel, siempre en el mismo lugar, en bares, en cualquier lado, directamente en la computadora, en la máquina de escribir o manuscrito, en silencio o con música o mucho ruido.

No tengo ritos pero sí caprichos. Pocas veces escribí con lapicera o lápiz; casi siempre fue, primero, en la máquina de escribir y, desde hace tiempo, en la computadora. Hace algún tiempo, la grabadora Hilda Paz me pidió poemas escritos a mano y me costó una enormidad encontrar alguno. Finalmente, hallé un esbozo que hice en una agenda vieja, algo inusual. Jamás escribí en un bar, o lo hago en mi casa o en mi trabajo, en la biblioteca donde paso varias horas cada día. A lo largo de mi vida como escritor noté que tengo un momento ideal para trabajar: la noche, desde las nueve hasta la una de la madrugada. Aunque esto impide que parte de mi obra poética la haya escrito en pleno día. A veces escucho música, generalmente instrumental (Camel, Air, por ejemplo) y otras veces permanezco en silencio. Eso sí, mientras escribo tengo la impresión de que estoy suspendido sobre el abismo, cuelgo atado por un hilo muy fino. Y no es cosa agradable que algo o alguien rompa la concentración. Pero no me enojo, no tardo en retornar la tarea.

2. ¿Escribís "lo que va surgiendo" o solés tener un plan? ¿El plan incluye una investigación, lecturas sobre temas en especial?

Carezco de planes. No tengo ideas, se trata de sensaciones. Algo me indica que debo escribir. El primer verso surge de golpe y voy armando el poema paso a paso, de a poco. Jamás lo dejo incompleto, lo cierro a partir de otra sensación que me indica que está terminado. Investigo en caso de que escriba algo sobre un asunto preciso o acerca de un personaje determinado (sobre Cecilia Gallerani, Modigliani o Durero); pero someto todo a destilaciones y transmutaciones que, a veces, dejan apenas una mínima señal al lector y el resto es una compleja sustancia, personal, difícil de relacionar con la "excusa original". Leo mucho, sobre todo sobre física, biología y astronomía y conceptos de esas ciencias aparecen, de un modo u otro, en mis poemas.

3. En cuanto a la corrección, ¿escribís algunos textos y los dejas "descansar" para retomarlos en otro momento? ¿Corregís siempre? ¿Qué significa la corrección para vos?

Es una pregunta de difícil respuesta. Mi trabajo al respecto es algo enrevesado. No dejo descansar al poema porque soy ansioso, neurótico y la sola idea de irme a dormir con el poema que espera es algo desesperante. Lo hago de una vez y apenas si cambio alguna palabra o signo de puntuación. Pero, acá está lo particular, un minuto antes de llevar mis poemas a algún editor encuentro erratas y hasta poemas desacertados. Entonces, apurado, nervioso, toco y retoco acá y allá. Si bien hay muchos sitios en Internet con mis poemas, sólo considero definitiva a la edición en papel. No, definitiva no es la palabra, digamos: hasta aquí llegó mi cabeza. Venía hace poco en el tren leyendo mi último libro, publicado en España. Me pareció encontrar un error. Supongo los pasajeros habrán visto mi súbita palidez. Pero no, no había tal error. Además de neurótico, soy perfeccionista, en realidad otra forma de la neurosis.

4. Podrías escribir sobre tu procedimiento de escritura, si reconoces una manera, si la poesía aparece en forma de imágenes o como una música y todo lo que quieras/puedas decir sobre tu vinculo con la poesía.

De nuevo, se trata de sensaciones. Mi vínculo con la poesía es bastante difícil de explicar. Lo que sí puedo decir es que sólo soy fiel a mí mismo, mejor: a mis señales interiores -ni siquiera puedo hablar de voces-. En realidad, siempre estoy escribiendo el mismo poema. Un largo poema que me involucra por entero e involucra mi vida toda. Y si bien escribo crítica de arte y literatura, esto es algo marginal, lateral.