lunes, junio 27, 2005

Victor Bustamante Cañas: Prólogo de Amsterdam de Carlos Barbarito

Carlos Barbarito posee una voz, y cuando uno se refiere a una voz no es un decir como algo gratuito, un mero cumplido. El escritor no da concesiones, entrega la verdadera misión del poeta que es reconstruir su visión del mundo.En Ámsterdam confluyen todos los ríos, las calles y los desmadres. Ámsterdam es una suerte de poema-río, que se ríe y cuestiona, pero también es el desencanto y es la poesía misma en su estado puro. Elliot, Duchamp, Spinoza, Ahab, Mariane Moore, Robert Lowell, Avicena son las voces que le hablan y nos hablan y son presencia junto a esa sentencia final de Oscar Wilde; se constituyen en la parsimonia del canto, en ese dialogo entre quien escribe y quien sabe que en esas voces ha erigido su memoria para la construcción de su poesía. Lo importante es encontrar la expresión, diría el esteta.En el poema poco a poco nos vamos abandonando hasta concluir: "todo es tiempo), nada dura y hay siempre un límite; / somos playa y la playa no sobrevive."Definitivamente Ámsterdam es un gran poema y un palimpsesto.